DEDICADO

En memoria de Santiago Maldonado. Pedimos justicia.

12/20/2013

EL DESIERTO

El Desierto
por Pedro Patzer*
 
Hay gente que cree que el desierto sólo se encuentra en el desierto, pero vimos, que el desierto nace en ciertas miradas, en ciertas oficinas de grandes ciudades, en ciertas heridas que los médicos jamás consiguen diagnosticar, en las fronteras que los mapas desconocen (¿dónde empieza la pobreza, dónde acaba el pan, dónde nace el oro del silencio y muere el oropel de la palabra?) en las luces que la ciencia no alcanza a clasificar, en las ausencias que las sinfonías no logran musicalizar.
Los que buscan el desierto en el desierto jamás han de hallarlo, ya que los corazones sin mar son las semillas del desierto, y quiénes están convencidos de que las tierras sin mar, no tienen mar, son los mismos que desconocen la aurora que dentro lleva cada hombre y el rocío de los enamorados que se mezcla entre la sangre y el petróleo del mundo, y el reloj que sigue anunciando lo perdido en la casa abandonada.
Los que buscan el desierto en el desierto suelen confundir el fantasma con el alma, el ego con el corazón, el mundo con la vida.  

12/05/2013

La cultura que nos incomoda, nos emancipa

La cultura que nos incomoda, nos emancipa
por Pedro Patzer


Leemos a Borges y a Kusch, vemos películas de Favio y Fellini, escuchamos a Yupanqui y a Lennon, nos emocionamos con las obras de Berni y Picasso, pero de nada sirve si no conseguimos sentirnos derrotados ante el pibe descalzo en la esquina. La cultura es una manera de desarrollar la sensibilidad, no un laboratorio donde aislarse del mundo.
La cultura donde menos habita, es en los suplementos culturales, de hecho allí se enferma de catalepsia como la palabra “vida” en el diccionario. ¿Qué tiene que ver la furia de Van Gogh arrancándose la oreja (cansado de escuchar los ruidos del mundo) o la pobreza de Juanito Laguna, con el miserable que cuelga sus cuadros en sus casas de campo? Cuando la cultura bosteza, cuando las heridas de Cristo están prolijamente pintadas, cuando el Che agoniza en las remeras , cuando la cultura no nos incomoda se vuelve eso mismo que nos enferma el alma. Por eso la tarea de Silvia Barrios con sus cantos indígenas, incomoda; por eso el kultrún retumbando siglos, incomoda; por eso los gritos de Horacio Guarany incomodan al sibarita de la música; por eso Jauretche incomoda a los filósofos afrancesados como el pueblo peronista incomoda al socialista de café; el yaraví incomoda al dueño de los réquiem de la civilización; lo que cuenta un canoero del Paraná, incomoda al lector de la revista Weekend |, lo que dicen los curas tercermundistas, incomoda al obispo, lo que denuncia Luis Domingo Berho en su poesía linyera, incomoda a la crítica literaria que se masturba con la poesía de Juárroz.
Incomoda todo lo que nos emancipa, como el adolescente pudoroso que nota que su cuerpo cambia, la cultura nos incomoda porque siembra una semilla en el corazón y hace que florezca en nuestro espíritu, la flor que hace siglos anda buscando el jardín secreto de nuestra Libertad.