DEDICADO

En memoria de Santiago Maldonado. Pedimos justicia.

3/23/2007

24 DE MARZO...DÍA DE LA MEMORIA ARGENTINA...HACE 31 AÑOS UN GOLPE DE ESTADO CONDENABA A MI PAÍS A MUERTE Y DESAPARICIONES


DÍA DE LA MEMORIA

¿Dónde quedaron esos treinta mil abrazos que nunca se dieron, qué de esas treinta mil lluvias que hubieran lavado al mundo, qué de esos treinta mil versos que hubieran cambiado el poema del país? ¿En qué lugar titilan esas treinta mil auroras que lo hubieran amanecido todo?
Preguntas, treinta mil preguntas, y sólo la memoria como respuesta; fotografías blanco y negro en plazas, madres y abuelas, que llevan al cielo como pañuelo; porque en la Argentina hubo hijos que engendraron madres, porque en nuestro país hubo treinta mil hombres que parieron la historia.
¿Y qué de nosotros, cómo ser esas treinta mil brisas? ¿Cómo poblar el otoño de la historia con esas treinta mil utopías? ¿Cómo ser las treinta mil manos que hubieran esculpido de flores este presente? ¿Cómo recordar a esos treinta mil océanos románticos que quedaron a orillas de un sueño?
Respuestas, treinta mil respuestas, cada vez que intentamos cambiar las cosas, burlarnos de la burocracia de la memoria, alzar la voz por todos los que nunca hablan, ser el sol de los mineros, la luna de los presos, la mazamorra del pobre, el Quijote de la nueva historia.

Pedro Patzer

3/14/2007

MANIFIESTO DEL SOÑADOR

No me pidas que ame como un escribano, que no me amenacen las campanas, que no llueva sobre mis cuadernos, yo soy más de témpera, me tropiezo con los hilos de la aurora, tengo fiebre de barco, resto a Dios en el hombre, sumo a Dios en el cuerpo de mujer, veo luciérnagas en los cigarrillos nocturnos, y templos en el vino del mendigo, no me pidas que sueñe como un funcionario, las palomas en los atrios, los verbos del paraíso en el sepia libro, encienden mi lado más marinero y necesito océanos de emergencias, las ciudades me hunden en su arena imaginaria, mi corazón de desierto está sediento y se embriaga con la cicuta de los cielos oxidados, no me pidas que crea en lo que los débiles, las banderas no son más que pañuelos sucios de nubes,

Pedro Patzer

3/07/2007

LOS VAMPIROS DE LA BELLEZA


Los Vampiros de la Belleza


Mesas de madera de las que uno sospecha que han sido construidas con los materiales de la cruz de algunos de los Cristos que vienen a resucitar al tercer día de la ginebra, o que estas mesas fueron hechas con lo que quedó de aquellas naves que naufragaron antes de zarpar (como las empresas de nuestra imaginación) que siempre se perfuman de tragedia...
Mesas de los cafés de Buenos Aires donde los jugadores mueven las piezas de un ajedrez sin reinas ni reyes, sin torres, ni alfiles, ni caballos, sólo con peones que al final del día revisan sus corazones, por temor a haber perdido el alma en algunos de los movimientos en los que la olvidan.
Los parroquianos son camaradas del azul, socios de la misma sed, vitalicios en el club de los rufianes melancólicos que le rezan cada noche a la Virgen los alientos manchados por la luna, estos hombres que en cada beso sienten la abstinencia de Mar y en cada mujer recuerdan que el infinito comienza en la palabra...
¡Ay!, Cuántas estrellas han sido revueltas en esa taza de café, ¡Oh!, los cometas que se han travestido por usar esa falda, que esa morocha movía en cada uno de los sueños que quedaron en las almohadas de los parroquianos
¡Ya sé!, La luz del día no es conveniente para estos vampiros de la belleza, los bandoneones respiran en la noche, el día le pone zapatos a tantos peregrinos descalzos, a tantos bohemios jubilados de perdón, exiliado de los amarillos versos de la realidad que empañan a los cuerpos que continúan desnudos en el silencio del duermevela.
En los bares hay atrios de cenizas, donde los mendigos de luz esperan a que esta vez los milagros del vino los regresen al ADN del paraíso, aquel sitio donde corregimos el mundo entre nicotina y versos azules, donde esperamos que la vida nos diga que no ha muerto, que sólo se ha tomado una historia de descanso, pero que retornará en el pubis de aquella mujer donde el alba porteña se enciende.

PEDRO PATZER

3/04/2007

MILAGROS


Esto de husmear cada tanto enciclopedias, manuales de arte y biografías me dejan tiritando de siglos. Cuantos seres han pasado por la historia, tratando de develar la broma de la eternidad, y sin embargo, un epitafio los resume como a cualquier mortal. Pero estas lecturas y escalofríos, son anestesiados cuando un ser, frente a mí enciende el milagro. Cada día estoy más convencido de que el espíritu humano es tan bellamente complejo, que su propia raíz es tán inabarcable, como tratar de emular a Cortazar, con el dedo, en el capítulo siete de Rayuela.
Pedro Patzer
Marzo de 2007