DEDICADO

Este blog está dedicado a mi musa Mercedes

4/28/2017

El hombre que quería ser piano

por Pedro Patzer

Cuando Lorin Hollander era adolescente, disfrutaba tocar el piano a escondidas.
Su padre, irremediable violinista de Toscanini, le exigía a Lorin que tocara en público; el pobre muchacho sufría tanto cada concierto, que en medio de uno se le congelaron los dedos. Luego de este episodio, pasó años sin tocar el piano.
Su padre jamás comprendió que Lorin no quería ser un pianista, Lorin quería ser eso que era cuando tocaba el piano a escondidas: Lorin quería ser piano.

4/22/2017

Los que hablan solos

Por Pedro Patzer

Los cuerdos suelen decir que los locos son esos que hablan solos
Un tal Hamlet, príncipe de Dinamarca, se hizo célebre haciendo un monólogo existencial, aunque también lo sorprendieron conversando con la calavera del bufón que alegró su niñez.
Los cuerdos suelen decir que los locos son esos que hablan solos
A mediados del siglo XX, en el monte santiagueño, se escuchaba a los hacheros hablar solos frente a los árboles. Uno de ellos confesó que no hablaban solos, sino que le pedían perdón al árbol.
Los cuerdos suelen decir que los locos son esos que hablan solos
En la cima del Himalaya se halla a solitarios sentados en posición de loto. Si bien fueron varias las denuncias de los turistas advirtiendo que esos fulanos hablan solos; ellos informaron que – en realidad - dialogan con la divinidad.
Los cuerdos suelen decir que los locos son esos que hablan solos
El guardia de la cárcel de Reading denunció que el recluso irlandés de la tercera planta, estaba enloqueciendo ya que se pasaba día y noche hablando solo. Lo que el agente penitenciario desconocía, que el prisionero era Oscar Wilde, y que no hablaba solo, sino que estaba creando dos de las obras más libres que ha dado la humanidad: De profundis y la Balada de la cárcel de Reading
Los cuerdos suelen decir que los locos son esos que hablan solos
Señalan que en las escaleras del museo de bellas artes, mientras amanece, un linyera habla solo; aunque él asegura que conversa con la aurora, mientras los artistas y los críticos de arte practican el silencio del mundo en sus dormitorios


4/14/2017

El Camino y el caminate

por Pedro Patzer

El maestro de la escuela del mundo muerto, nos hacía aprender de memoria la lección del horizonte, mas ni siquiera nos hablaba del camino.
El arriero sabe que la montaña sólo se sabe montaña cuando el humano la contempla desde el camino.
Ya se ha dicho muchas veces que la odisea de Ulises aconteció en el camino de regreso a Ítaca y no en su llegada, mas es bueno comprender que Odiseo (que logró llamarse como su camino) nos enseñó que sólo en el camino uno entiende la verdadera esencia de casa.
Basho, poeta japonés, confesó que se había pasado la vida explicando Zen y sin embargo nunca había podido comprenderlo. Es decir, Basho, al afirmar esto, justamente estaba enseñando a comprender el camino Zen.
El rastreador, era el gaucho más conocedor de los caminos, que tenía como oficio hallar las cosas perdidas en el campo, tomando como evidencia un pisada, una huella en el suelo o una pista en la vegetación. El rastreador era un lector de la naturaleza del camino, ¿acaso  no es esa la tarea del que intenta descifrar el destino de su andar?
La Biblia tiene un silencio, desde la niñez de Cristo hasta sus treinta años, sin embargo, hay relatos en Oriente que atestiguan que el joven Jesús anduvo con el nombre de San Issa en la India y en la cordillera del Himalaya predicando su mensaje. Es decir, lo que fundó el espíritu de occidente, se construyó en los caminos de Oriente.

Podríamos hablar de los trashumantes y de tantos que hicieron de su vida el camino, aunque siempre llegaremos a lo mismo: el caminante es el que hace del camino, su obra de arte.

4/09/2017

La Otra Voz

por Pedro Patzer



Entre tweets, posts, mensajes de whatsapp, fotos de instagram, memes de redes sociales, trolls a sueldo de los dueños del mundo (los que le ponen precio y lo envenenan), alertas y emergencias informativas que nada tienen que ver con las emergencias de la existencia, máquinas que taladran el pensamiento financiadas por corporaciones que tienen como herramientas de negocios una estrategia fundamental: que no descubramos nuestra voz, que no la despertemos, que tomemos como propia la voz que ellos – y sus científicos de la vida y la publicidad -  confeccionaron para nosotros. Su voz que viene colmada de fronteras, su voz que promueve la cultura de desesperación, que edifica vulgares altares  para los que quieran y se empobrezcan lo suficiente para “pertenecer”; porque sin duda, para pertenecer al mundo que proponen, hay que dejar a un lado las propias riquezas, las voces que vienen de lejos, que llevan siglos dentro de nosotros mismos y dar paso a las definiciones- sentencias, que los neomercaderes del templo prepararon, esa voz que nos alista para que copiemos y peguemos, copiemos y peguemos, copiemos y peguemos….hasta que ya no nos haga falta pensar, hasta que ya tengamos suficientes frases hechas ante cada suceso, así, nos convierten en ecos de esa voz, en repetidores de eslóganes, en esbirros de los cientocuarentacaracteres  y nuestra mente poco a poco se hace papelera de reciclaje.
¿Pero qué sucedería si nosotros, inocentes repetidores de la voz que confeccionaron los dueños del mundo, de repente nos encontramos con nuestra Otra Voz? Es decir, si de pronto comprobamos que la Mátrix tiene una falla, que el libreto que aprendimos de memoria se evapora, que “la pareja” que constuyeron para nosotros es parte del bostezo de nuestra “existencia”, que el veloz auto que nos pusieron a disposición nunca nos lleva a otro lugar, porque tiene el GPS de los que nos enseñaron a escribir sólo en el renglón, a rezar de memoria, a consultar cada domingo lo que anuncia el horóscopo para saber qué camino tomar en la semana o ,simplemente, caemos en cuenta que la profesión con la que nos condecoraron comienza a ser la enfermedad que va apagando eso que los que se animaron (la palabra animar viene del latín animare y significa “dar vida”)  a existir llaman espíritu.
La Otra Voz aparece y cuestiona el monólogo del no ser del mundo, los “best seller” de biografías de campeones que lograron triunfos individuales dentro del sistema, del pobre que consiguió la victoria y se transformó en el bufón de la corte, pero no sumó un triunfo colectivo. Es decir, se volvió un “rico” del mundo empobreciendo su vida: conoció las grandes ciudades, pero no pudo hacer nada para que florezca su humilde barrio, para cambiar la herida mortal de su pueblo. La llegada de la Otra Voz, rompe la jaula, declara desierto el concurso por un lugar en la nada, y promueve la “peligrosa” búsqueda de la vida desnuda, de la conciencia de existencia y del compromiso por una realidad mejor, por una vida más justa.
Octavio Paz considera que los poetas consagran su labor a la traducción de la otra voz: “…todos los poetas han oído, no afuera sino adentro de ellos mismos la otra voz. Nunca la voz de aquí y ahora…sino la de allá, la otra, la del comienzo…” Esta reflexión de Paz – además de enriquecernos – nos otorga una pista acerca de la otra voz, y es que ella es la del comienzo, ella es la que estaba de antes, incluso antes de cada uno de nosotros; sin embargo, esa voz, es nuestra verdadera identidad, y pasar por aquí sin conocerla, sería el ansiado triunfo de los dueños del mundo.
Para aprendernos, debemos abrevar en el origen y para ello hay que tener una profunda fe en la Otra Voz, como llave hacia el otro lado de la realidad, hacia el otro lado de las cosas. Por eso es tan importante darle valor a todo aquello que el mercado desprecia: La poesía; la obra de teatro, el libro, la canción y la película que tanto dicen de nosotros; el Dios que te motiva a hacer algo por el prójimo; el compromiso con algo que no sea rentable pero que sea vital, la acción de hacer algo que no será apreciado por los economistas pero que construye futuro, algo que nadie podrá robarnos. Comenzar a adquirir esa conciencia de fortaleza, la de saber que hay otras cimas, la de comprender el verdadero valor de nuestro tiempo (su valor humano, político, cultural, existencial) el dejar de ser una sardina más del subte y caminar – como hicieron los milenarios peregrinos, caminar para hallar respuestas en los caminos, para encontrar caminos en los caminos. El poeta religioso alemán Ángel Silesius, sostenía: “La rosa es sin porqué, florece porque florece... “ En tiempos donde la mayoría de las cosas se hace para corresponder al dictamen de la voz diseñada por los dueños del mundo, es necesario interpretar la Otra Voz para construir un mundo para todos, un mundo sin dueños.

4/01/2017

Construir el Templo

por Pedro Patzer

El gran santuario de Isé , en Japón , se construyó - por primera vez - hace más de mil quinientos años.
Desde entonces, cada dos décadas, el templo se derriba y se vuelve a construir en el terreno contiguo.
Para 1973 el santuario había sido reconstruido más de sesenta veces. La milenaria pregunta regresa: ¿Qué es más importante, el Templo o la acción de construir el Templo?

3/23/2017

Los Aparecidos

por Pedro Patzer

El poema que Juan hubiera escrito de no haber sido desaparecido.
El hallazgo científico que Ana hubiera realizado de no haber sido desaparecida.
El viejo sabio que hubiera sido Carlos de no haber sido desaparecido de joven.
El poema de Juan, el hallazgo científico de Ana y la sabiduría del viejo que no a llegó a ser Carlos, están entre nosotros. 
Nos toca estar a su altura. 

3/18/2017

El más allá del estar acá

por Pedro Patzer

El hombre prehistórico pintaba su mano en la pared de la caverna, quería palpar el más allá del estar acá.
El minero hurga en lo más hondo del socavón, él aprendió que las piedras preciosas sólo se hallan en lo profundo.

El músico busca en cada nota algo del pájaro desconocido, del río sin nombre, del idioma perdido o del que aún la humanidad no ha inventado.

3/16/2017

El primer humano que descubrió el Fuego

por Pedro Patzer

Cuando San Francisco de Asís renunció a las riquezas materiales del mundo, aprendió el lenguaje de los pájaros.
Cuando Cervantes fue encerrado en un calabozo, comenzó a soñar el Quijote, personaje que no se dejaba engañar por las trampas de la realidad, y en vez de un irreductible molino, encontraba a un feroz gigante.
Martín Fierro se hizo poema cantando su dolor y el Rey Midas comprendió su auténtica pobreza cuando todo lo que tocaba comenzó a transformarse en oro.
En los momentos de mayor oscuridad, los grandes espíritus, vuelven a ser el primer humano que descubre el fuego.

3/10/2017

El Alma de todas las cosas

por Pedro Patzer

¿Qué pensará la aurora de los hombres que no la esperan, de los indiferentes que se hacen el nudo de la corbata luego de tantos condenados a la horca?
¿Qué pensará la estatua de los que hacen estatuas para embajadas donde nunca habrá niños que intenten romperlas, ni mendigos mearlas?
“La dulzura de los pianos no consiguió detener la guerra”, podría manifestar algún distraído, sin saber que sin pianos este mundo ya hubiera muerto
“¿Para qué sirve la poesía, si ya no se vende?” Cuestionan incesantemente.
Y nosotros, hijos del poema en la caverna y del haiku en el teléfono inteligente, respondemos: para adquirir el alma de todas las cosas que no se compran

3/03/2017

Un poema, un amor o un Gandhi

por Pedro Patzer

Mientras ciertas miradas se parecen a buques hundidos,
hay ángeles rebeldes que se burlan del ornitólogo que intenta clasificarlos,
y un sabio se sube a la cima de la herida de la humanidad
y comprende que cada tanto, las almas de los que fueron esclavos
regresan a romper las cadenas del mundo,
y es en ese momento que nace
un poema,
un amor
o un Gandhi

2/27/2017

Yo arcoriseo, yo relampagueo, yo andamio

por Pedro Patzer

La gramática insiste
con que llover es un verbo impersonal
si vieras cómo llovía
el señor que despedía a su compañera de siempre
llovía como una escuelita en domingo solitario
llovía como un campanario sin palomas
llovía como un piano ejecutado por un pianista obligado a tocar una canción


llueva, granice y nieve,
que las cosas impersonales no fueron hechas para los poetas
¿acaso la gramática se tomó el trabajo de inventar un verbo
para la acción milagrosa  que despierta el arco iris en el hombre:
yo arcoriseo , tu acoriseas, él arcorisea, nosotros arcosiseamos,
vosotros, arcoriseais, ellos arcorisean?


La gramática insiste en hacernos creer
que atardecer es un verbo impersonal
¡Pobres los que nunca atardecen,
no podrán mañana amanecer!
(amanecer, otro verbo impersonal)


Anochezca y si aún le quedan ganas, relampaguee
que aunque la gramática insista con que
anochecer y relampaguear son verbos impersonales,
nosotros los tomamos a pecho, y no le damos la razón
pues de todo corazón, somos inventores de verbos raros
nos gustan tanto los andamios que fabricamos el verbo andamiar:
Yo andamio, tu andamias, él andamia, nosotros andamiamos…
¿Qué es un andamio?
Un andamio - dice don diccionario - es un armazón de tablones o vigas
para colocarse encima de él y trabajar en la construcción o reparación de edificios.
Pero nosotros, sabemos que nunca el diccionario se ha subido a un andamio,
entonces inventamos otra definición: andamio, es mi andar...por eso es anda - mio…
y es mi andar porque los andamios son como renglones de madera, 
que nos hacen ser humanos letras, que escribimos entre el cielo y los edificios, 
andando, andando, andamio!



2/24/2017

De Jonás a Juan, el destino humano

por Pedro Patzer

Jonás es tragado por el gran pez para cumplir con su destino bíblico.
El capitán Ahab, persigue obsesivamente a Moby Dick, porque pretende descifrar desesperadamente el gran secreto de la vida.
Los Selknam les cantan a las ballenas, para celebrar el mensaje cósmico.
Juan, el mendigo que duerme a la intemperie, abrazado a su bolsa que tiene dibujitos de ballenas, ignora si tiene destino bíblico, jamás ha embarcado, ni escuchado el canto de los Selknam, sin embargo Juan, es la síntesis de la respuesta que todavía no consigue la humanidad.

2/15/2017

"Retazos, sonidos de un mundo hecho pedazos" Capítulo 2

Comparto el segundo capítulo de "Retazos, sonidos de un mundo hecho pedazos", mi programa emitido por Radio Caput. Conducción, Pedro Patzer. Producción: Marcos Serrao Gómez Voz invitada: Maria Cecilia Lorenc Valcarce

 https://soundcloud.com/marcos-serrao-gomez/retazos-sonidos-de-un-mundo-hecho-pedazos-14022017

Todos los ríos de febrero, toda la sed de la Chaya

por Pedro Patzer

Todos los ríos de América confluyen en el agua de febrero, agua que para llegar a su destino chayero tuvo que atravesar las soledades del frío, las promesas de la flor, los balbuceos del calor y por fin, la aurora del carnaval. Agua que deja atrás los desiertos acumulados en el año y se entrega a la chaya, porque en la chaya la cultura retumba en la caja: el eco calchaquí, el trueno diaguita, el corazón del albahaca, el alma del pueblo. La caja que por un año estuvo esperando la llegada de tres días enharinados de eternidad, tres días en que la vidalita sentimental y la aloja de algarroba embriagan de vida a la multitud. Aunque uno no sabe si cada golpe de caja chayera es un rumor de siglos o un llamado de porvenir.
El término “Chaya” significa “rociar” o “llegar”, rociar con agua a otra persona, una manera de representar el ritual del agua con la tierra, y llegar, la idea de que llega el momento en que la madre tierra da sus frutos, es decir la época en que el vientre de Pachamama vuelve a parir el mundo.
El Pucllay es el gran personaje de la chaya, el héroe del carnaval que contiene los misterios del aborígenes y criollos, para algunos “Pucllay” significa jugar y representa al viejo alegre campesino.
Hay quien sostiene que el Pucllay es a la chaya lo que Kacharpaya al carnaval santiagueño y salteño. A los dos se los entierra en una senda ceremonia, pero antes se los sube a un burro que es acompañado por cantores y cantoras que bebiendo aloja cantan: “Vidalitas por el carnaval/que se ha de acabar/ al año cabal
¿Qué secretos de la chaya conservarán los algarrobales? ¿tendrá la vidalita la misma edad que la chaya, o ella será una hija del primer idilio entre la copla y la caja? ¿Cuántos árboles se sacrificaron para dar violines chayeros, violines que median entre el misterio de los hombres y los ríos de la tierra? ¿Cuántos olivares y Nogales, cuánto oro de Famatina y piedras del Velasco, cuántos salitrales y desiertos, cuántos hombres y mujeres siendo paisajes, pueden ser resumidos en una copla de febrero?
Caballos alborotados de ancestrales caminos, ranchos que demuestran la riqueza que posee la alegría de los humildes: “Con la frescura de una alojita colada sencilla y enharinada la chaya de los pobres viene con un corazón de tambor y cien palomas de albahaca. a traerte este mensaje de guitarras y pañuelos y a pedirte por tu pueblo tu tesón y tu desvelo. para que muera la pena, para que crezca como un árbol la alegría y amanezcan mañana los tambores templados con el sol de un nuevo día” (Chaya de los pobres – Letra: Ramón Navarro)
La aloja que contribuye a saciar la otra sed, tal vez, la sed más humana, la sed del corazón atiborrado de vida, la otra sed que en tres días conoce los auténticos ríos de febrero
Sin embargo la harina y la albahaca saben que América es sinónimo de agua, porque la harina y la albahaca sospechan cuántos dioses silvestres se desatan cuando el agua moja la tierra, cuando el agua desata la chaya. Esa chaya que hace del vino riojano un río que siempre va hacia el mar del carnaval, esa chaya que hace de febrero un renacimiento de harina, un destino de albahaca, una catedral pagana del vidalear. Porque la chaya celebra una religión que tiene como único templo el fervor de su pueblo, porque la chaya está ahí para recordarnos que hay voces, cantos, rituales, presencias, visiones de la Tierra, que persisten entre nosotros
La felicidad del chayero es muy dificil de explicar, una dicha antediluviana, un bienestar del paraíso perdido, esa euforia de pertenecer a la riqueza de la existencia con las manos vacías, eso de ser a la vez parte del árbol, del cerro, del tiempo. La chaya no nos considera habitantes de esta tierra, la chaya nos hace ser la Tierra. Por eso la chaya es aborigen: Nuncancholo/ Piscocamani/ Saucepatamp/ Iguaicami/ Tumpa vaira/ Basta vaqui/ Brasos mique/ Purmai carpi
¿Cuántos dioses ebrios, cuántos héroes de la albahaca, cuántas vidalas como urgentes rezos ha entregado la chaya? La chaya es la manera que el riojano y el catamarqueño tienen de alcanzar la vida en vida, tal es así que este carnaval que posee como protagonista al Pucllay ha engendrado un verbo: “Chayar”. Según Lafone Quevedo, Chayar, significa “andar machado, con mozas en ancas, pechar en las alojeadas, cantar la vidalita” aunque nosotros consideramos que chayar es encender el fuego sagrado de un pueblo, conectar con los primeros idiomas, con todo aquellos que dicen los árboles y los ríos y también todo lo que sabiamente prefieren ya no decir nuestros muertos. ¿O acaso creemos que la Chaya no está hecha de la memoria padre Angelelli? “Pegando bien el oído a nuestro pueblo, especialmente a los pobres, a la juventud y a la experiencia recogida por los ancianos”
¿O acaso creemos que la Chaya no está hecha de la inolvidable poesía de Ariel Ferraro? “Echad sobre la herida inventada en mis manos,/ Un poco de su tierra/ Feroz y aventurera;/ Que entonces,/Ah, entonces!.../Las ardidas palabras que guardé tantos años/ Me brotarán desnudas en aires de vidalas/ Para decir cantando/ Su raro abecedario”
¿O acaso creemos que la Chaya no está hecha de las coplas anónimas que de siglo en siglo navegan hasta las orillas de cada febrero? “Cuando canto la chayera ¡ay sí! / Me dan aganas de llorar ¡Ay no!/ Porque se me representa ¡Ay así! / El martes del carnaval ¡Ay no!/Tuyo hei de ser mientras viva/ riojanita linda/ Vamos, vidita, vamos a juntar/ ramitas de albahaca/ Ay, vidalita, para el carnaval/ Carnaval alegre/ Ay vidalita, que ya va a empezar/ Chichita y aloja/ Ay, mi negrita, vamos a tomar”
La chaya concentra a siglos de canto en Malligasta; Anguinán; Nonogasta; Vichigasta; y en la catamarqueña Pomán, aunque la chaya sintetiza el ancestral diálogo entre el agua y la tierra, entre el hombre y el mundo. Ella es un espejo de milenios, un fervoroso recuerdo de la aurora andina.
Y que los bueyes esperen, y que los cerros callen, y que la lana de guanaco no insista con las viejitas endemoniadas, y que los burros se aburran de esperar a los humildes peones, porque estos tres días de febrero, son, los tres únicos días en que todos somos iguales antes los ojos del Carnaval.